A veces creemos que ir a la nieve no necesita una protección
solar, sobre todo cuando vamos a la montaña. Pero existen agentes como son el
frío como la reflexión solar sobre la nieve lo que intensifica la radiación
solar provocando quemaduras en nuestra piel.
Debido a los cambios de atmósfera en la alta montaña es 1.4 veces mayor que en costa.
Pero también debemos atender a la radiación difusa producida
por la neblina, que a pesar de la apariencia de cierta protección también
termina quemando la piel en una mayor intensidad.
Por su puesto, cada persona tiene un índice de sensibilidad
de la piel que varía en cuanto a factores de protección que debe atender a la
hora de exponerse al sol. Las personas de piel clara, y ojos claros tienen
mayor riesgo. Es importante hidratarse la piel después de cada salida para evitar la sensación de sequedad en la piel y también, porque a la larga, incide sobre la capacidad de nuestra dermis para regenerarse y mantenerse joven al paso de los años.

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